La semana pasada, se celebró en Vic su famoso Mercado Medieval y como cada año para estas fechas, su casco antiguo se transformó en un antiguo mercado lleno de artesanos, tabernas y comercios donde se podÃa comprar cualquier tipo de producto artesanal, recordando asà el pasado histórico de la ciudad.

Una servidora no quiso perderse la oportunidad de hacer fotitos y disfrutar de esta magnifica feria. Como es habitual en estas ocasiones, mucha gente también pensó lo mismo porque el atasco desde Barcelona fue monumental :S. A paso de tortuga llegamos a Vic casi a la hora de comer y tras conseguir aparcar, toda una proeza teniendo en cuenta lo colapsada que estaba la ciudad, nos fuimos a dar una vuelta.
La ciudad estaba ya a rebosar, asà que en algunos sitios era muy complicado moverse. A pesar de todo Vic estaba muy bonita con las paraditas y la gente disfrazada. Todo muy bien ambientado y sintiéndote en el mismÃsimo siglo XV.


Como llegamos bastante tarde, por el camino reservamos mesa en un restaurante (es lo que tiene el 3G), asà tras un ratito por el mercado nos fuimos a comer a un restaurante situado en el centro (Cardona 7), que ofertaba un menú nada despreciable.

Aunque a priori no estaba mal, al final resultó que el servicio era extremadamente lento, la comida era excelente (no lo voy a negar) pero las raciones eran para liliputienses y el precio excesivamente caro para lo que realmente llegamos a comer. Asà que si vais por ahà os recomiendo no IR.
Con más hambre que un maestro de escuela, al salir sobre las 17:30h, atacamos un puesto de butifarras y nos pusimos las botas por 4 euritos. Eso por no querer hacer cola antes.


Seguimos paseando por este bonito mercado, visitando el recorrido especializado en oficios artesanales. Asà encontramos a los herreros, preparando las herraduras de un caballo mientras sudaban de lo lindo, al carpintero, el cestero,…



Pero el que más me gusto fue el alfarero

que estuvo haciendo piezas para los niños con una facilidad y originalidad increÃble.

HabÃa gran cantidad de paraditas con productos de la tierra como butifarra, secallona, fuet, dulces, quesos, tés… asà como stands de artesanÃa, perfumes, jabones, réplicas de armas, juguetes de madera,….




Los más pequeños podÃan hacer tiro en arco, pasearse en ponis disfrazados o disfrutar de un tiovivo medieval, además de otras actividades y exhibiciones.

Fue un dÃa muy entretenido y aunque la vuelta fue igual de atascada que la ida, vale la pena. Nota mental: el próxim año ir en tren.
Saludos medievales desde Vic


























